Cerca de 111 chilenas se vieron obligadas a cambiar sus planes de vida después de quedar embarazadas sin desearlo por consumir anticonceptivos en mal estado, un acto de negligencia que incluye al estado y al laboratorio que distribuye los medicamentos.
La Institución de Salud Pública, máxima autoridad farmacológica de Chile, señaló entre marzo y septiembre del 2020 que ocho lotes de seis poldoras anticonceptivas distintas administrados en centros de salud públicos estaban defectuosos y ordenó su retirada del mercado.
No obstante, después de retirarlo, volvió a permitir su distribución para cancelarlo una semana después aludiendo que las fallas «eran visualmente detectables»
Más de 100 mujeres denunciaron embarazos no deseados por culpa de este medicamento, según datos de Corporación Miles. Fuentes del ISP consultadas por Efe afirmaron que la institución todavía «está estudiando su posición y responsabilidad en el caso».
Estas mujeres que estaban cuidándose a través de un programa de planificación familiar que brindan los hospitales públicos de Chile, ahora deben lidiar con criar a un hijo que no esperaban pues la ley en contra del aborto en estricta en Chile y no hay excepciones válidas para este caso.
Buzón de Noticias