Como epidemióloga, la labor de María Cristina Willemann fue alertar a su comunidad del estado de Santa Catarina, en Brasil, de tomar medidas de bioseguridad para protegerse del coronavirus.

La enfermera y magíster en epidemiología, Willemann habló a los medios de comunicación y alertó a su familia cada vez que pudo sobre la enfermedad, sin embargo, su propio padre de 65 años contrajo el virus y falleció porque hizo oídos sordos a sus recomendaciones y en su lugar prefirió creer lo que se comentaba en grupos de whatsapp sobre la cloroquina u otros medicamentos que nunca se verificó su funcionalidad contra el virus.

“Creo que muchas personas mueren porque piensan, como mi papá, que no les va a pasar. Estas personas pueden pensar que están protegidas de alguna manera, creen que algún tratamiento ha de funcionar o piensan que existe una inmunidad colectiva que los protegerá”, señala Willeman en una entrevista a BBC Mundo.

La epidemióloga cuenta que su padre, a pesar de que durante los primero días de la pandemia estuvo aislado, volvió a salir a la calle y seguir con su rutina, incluso iba casi a diario a un bar donde jugaba dominó un lugar cerrado y con pocas ventanas donde ella sospecha que su padre contrajo la enfermedad.

“La desinformación en las redes distorsionó todas las medidas que le dije que adoptara. No se puede competir (con las noticias falsas). La gente cree lo que quiere. Esta confusión en la comunicación del riesgo que tenemos en Brasil mató a mi padre”, expresa con tristeza.

Buzón de Noticias