Era 1942 cuando el mundo atravesaba la Segunda Guerra Mundial y Alemania era gobernada por Adolf Hitler, en ese año Margot Wölk, nacida en la localidad de Wilmersdorf en Berlín fue reclutada para trabajar al servicio del Führer, algo a lo que no se pudo negar por temor a su vida.
Cuando Wölk llegó a la casa de Hitler, ella y otras mujeres solo tenían una misión: probar la comida del dictador antes que él para comprobar que no estuviera envenenada pues los rumores sobre que los Aliados tenían planes de matar a Hitler envenenándolo lo habían vuelto paranoico y precavido, obligándolo a tomar estas medidas.
Tal como lo reveló en 2012 Margot Wölk al diario Der Spiegel, cuando por fin se atrevió a contar su historia, ella y otras catorce mujeres probaban todos los platos que iban dirigidos a la mesa de Hitler, una hora después, si no mostraban signos de envenenamiento, el Führer podía comer.

Las mujeres probaban grandes platos con verduras, frutas exóticas, fideos, salsas y postres. Carne o pescado nunca había porque Hitler ya se había vuelto vegetariano.
«La comida era buena… muy buena» le dijo Margot Wölk a Der Spiegel. «Pero nosotros no podíamos disfrutarla», y ¿quién hubiese podido? Con el sentimiento de que el siguiente bocado hubiese podido ser el último.
Durante los primeros años Wölk vivía en su casa y todos los días un camión pasaba por ella y las demás mujeres para que iniciaran sus labores. Pero en 1944 esto cambió cuando ocurrió el atentado del coronel Claus von Stauffenberg, uno intento fallido para asesinar a Hitler.

Desde ese momento, las 15 mujeres ya no pudieron volver a sus casa y fueron encerradas en una escuela cerca de la casa de Hitler. Margot cuenta que allí vivieron como animales y era frecuente cuando los soldados se acercaban y violaban a cualquiera sin compasión.
Cuando el ejército soviético finalmente llegó Wölk pudo salvarse gracias a un soldado nazi que la subió a un tren y le dijo que se marchara. Años más tarde se enteró que las otras 14 chicas fueron asesinadas, sin embargo, ella no quedó del todo indemne pues en su huida fue interceptadas por soldados del ejército rojo que la violaron incontables veces.
A pesar de todo esto, ella sobrevivió y más tarde logró reencontrarse con su esposo con quien vivió 34 años más.
Nunca contó su historia hasta el 2012, cuando finalmente decidió revelar el pasado y una vez hecho esto falleció.

Buzón de Noticias