El presidente de Rusia, Vladimir Putin, expresó su versión sobre el envenenamiento que sufrió su principal opositor Alexei Navalny hace un par de meses, y aseguró que de haber sido así ya estaría muerto.

El pasado lunes, una investigación del portal especializado Bellingcat en colaboración con The Insider, la revista alemana Der Spiegel y la cadena estadounidense CNN reveló que un equipo de agentes secretos del servicio de seguridad FSB de Rusia acecha desde hace años a Navalny.

Sin embargo, Putin desestimó estas acusaciones al señalar que el opositor no era tan importante como para considerarlo un objetivo: “El paciente de la clínica berlinesa tiene el apoyo de los servicios especiales estadounidenses. Y por ello debería ser vigilado por los servicios especiales. Pero eso no significa que había que envenenarlo”.

Y agregó entre risas: “Si hubiesen querido eso, pues habrían terminado el trabajo”.

Buzón de Noticias