Junto al lavado de manos y el distanciamiento social, la mascarilla se ha convertido en una parte esencial de nuestra vida diaria con la pandemia del coronavirus, y al ser estas últimas parte de nuestra indumentaria ha hecho que muchas personas quieran gastar más dinero del necesario solo para «verse bien».
Como es el caso de un multimillonario chino residenciado en Estados Unidos que le encargó a la joyería Yvel, de Jerusalén, que le fabricara especialmente una mascarilla valorada en 1,3 millones de euros.

Para la confección de esta prenda se necesitan 3.608 diamantes naturales y 250 gramos de oro de 18 quilates.
Esta gran cantidad de piedras le otorga a la mascarilla un meso de 270 gramos, cien veces más que una quirúgica que solo alcanza los 24,9 gramos.
Otra de sus desventajas es que solo sirve como elemento decorativo, pues no tiene ninguna utilidad como protección. Por lo tanto, deberá utilizarse con una mascarilla N-95 por debajo para que sirva de algo.
Para la confección de la mascarilla, los propietarios de la joyería han confiado en 25 joyeros y engastadores de diamantes de la empresa. Todos están trabajando por turnos para entregarla antes de la fecha límite, el 31 de diciembre.
Buzón de Noticias