El sabor dulce nos permitió durante muchos años asegurarnos la supervivencia y es que son ricos, adictivos y proveedores de energía.
Sin embargo, para saber que tan perceptivos somos ante los sabores dulces, estos se miden en una escala individual que depende de factores como:
- la concentración de azúcares
- interacción con otros componentes
- disolución del compuesto
- el estado de salud de cada persona
- la edad
- el sexo
- interacciones entre componentes del alimento
- competencia por los receptores gustativos
- alteración de la señal neurofisiológica
- cambios en la respuesta psicológica
Es por ello que debemos medir la cantidad de dulce consumimos, para mantener el equilibro y es que mientras más dulces son los alimentos, más necesidad de ellos provocan, creando dependencia.
Buzón de Noticias