Desde niños no dijeron que contar ovejas nos ayudaba a conciliar el sueño de forma más rápida y ciertamente, en muchos casos sí funcionaba. ¿Sabes a qué se debe esto? ¿Hay una respuesta científica?

Lo cierto es que los orígenes de esta costumbre se han ido pasando de boca en boca a lo largo de la historia y no queda ninguna duda de que se trata de una técnica útil para muchas personas.

Se supone que los padres contaban este cuento a sus hijos, en el que un pastor debía cruzar sus ovejas por un puente una a una, contándolas mientras pasaban de un lado a otro, hasta que finalmente la criatura quedaba dormida porque, claro, el relato no tiene un final real.

Según estudios recientes sobre el tema, señalan que, como anteriormente fue mencionado, ante la inexactitud de una cifra concreta de ovejas, que hace que el cuento no acabe nunca.

También tiene que ver que las ovejas tienen una imagen tierna en nuestro cerebro, por lo tanto funciona mejor el contar estos animales para ayudarnos a dormir.

Buzón de Noticias