Es sorprendente la cantidad de maldad que puede guardar un ser humano dentro de sí, especialmente si es una persona que se formó para proteger la vida y luego actúa en contra de estos principios.

Este es el caso de una enfermera de la cruz roja de Alemania quien se sospecha que pudo haber inyectado solución salina en el brazo de miles de personas que acudieron a vacunarse contra el coronavirus entre el 5 de marzo y el 20 de abril de este año.

Según las investigaciones, la empleada no identificada, les colocó agua con sal a las personas en lugar de las dosis reales de la vacuna en un centro de vacunación de Frisia -distrito rural cercano a la costa del Mar del Norte- en abril.

“Estoy totalmente conmocionado por este episodio”, dijo en Facebook Sven Ambrosy, un concejal local, cuando las autoridades locales hicieron un llamamiento a unos 8.600 residentes que podrían haberse visto afectados.

Buzón de Noticias