La sandía y el melón son dos frutas muy refrescantes que son consumidad prácticamente en todo el mundo, especialmente en estos momentos donde la temperatura del planeta va cada vez más en ascenso.
Bien, siendo dos frutas tan populares, es común que las veamos en el supermercado, especialemente, cortadas a la mitad o en cuartos, debido a su gran tamaño.
Sin embargo, es probable que no sepas que comprar estas frutas así es una de las practicas más desaconsejadas por los profesionales de la salud.
Esto se debe a que cuando se corta la fruta, se rompe la protección natural que aísla la parte comestible de la misma. La cáscara puede tener microorganismos como Samonella o Listeria, de forma que, si no se lava de manera adecuada antes de cortarla, puede pasar al interior, aumentando el riesgo de una intoxicación.
A esto hay que sumar que si la sandía o el melón los cortan en el supermercado o en la frutería sin meterlos luego en la nevera, puede haber una contaminación procedente del cuchillo o del propio operario.
Si la fruta cortada no se mantiene refrigerada, se favorece la proliferación de microorganismos.
Buzón de Noticias