Seguramente en algún momento dejaste un trozo de pan en algún rincón de tu cocina para comerlo después, pero cuando revisaste ya estaba duro y difícil de tragar. Nos ha pasado a todos, no desanimes; por eso, a pesar de que el mejor pan siempre será el recién salido del horno, a continuación te traemos una serie de trucos que puedes aplicar en casa para garantizarle más tiempo de suavidad a tu pan.
Congelar el pan:
Esta podría ser la mejor manera de conservarlo tal cual como lo compraste, pues la congelación ralentiza el proceso de añejamiento, de esta forma cuando te lo quieras comer solo debes sacarlo y meterlo al horno o a la tostadora para que vuelvan a gelatinizarse los almidones. De preferencia guarda el pan en una bolsa sellada con cierre hermético o en una taza bien tapado.
Envolverlo en papel de aluminio o plástico:
Si no quieres congelarlo, sino mantenerlo a temperatura ambiente en tu encimera, puedes envolverlo en plástico o en papel aluminio, manteniendo el aire fura para evitar que se ponga duro. Solo la corteza se verá afectada por la humedad que se genere, pero nada que una calentada o tostada no pueda evitar.
OJO: No lo metas a la nevera
A pesar de que la nevera ayuda a conservar casi la mitad de nuestros alimentos, eso no pasa con el pan. Con introducirlo a la nevera, notarás que se endurece más rápido que cuando se deja a temperatura ambiente.
Sin embargo, a pesar de todo lo anterior dicho, el mejor consejo es comerlo recién comprado, o máximo al día siguiente, evita comprar tanto pan la próxima vez que vayas a la panadería y solo compra el necesario para uno o dos días.
Buzón de Noticias