Al sur de Japón hay una isla reconocida como Umashima, donde habitan cientos de gatos que comparten el espacio con las personas en el lugar.

Sin embargo, durante los últimos tiempos la población felina se ha visto diezmada sin razón aparente, lo que llamó la atención de las autoridades sobre el caso.

Del 2017 hasta la fecha, los gatos descendieron a menos de 30 ejemplares, señala el diario South China Morning Post.

Recientemente se descubrió que los animales morían al comer, ya que inmediatamente después de probar un bocado les salía espuma por la boca y se desvanecían.

Después de investigaciones, dieron con un hombre anciano que reveló ser el responsable de este «envenenamiento» porque admitió aplicarle a los peces una sustancia química para acabar con los cuervos, pero nunca lo hizo con intención de afectar a los gatos.

No obstante, en el lugar no hay muchos cuervos, por lo tanto, es evidente que el hombre lo hizo con la intención de acabar con los gatos, señaló La organización para la protección animal “Deteniendo la crueldad con los animales” (SCAT, por sus siglas en inglés).

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