¿Cuántas veces al día tenemos la necesidad incontrolable de hacer crujir nuestros dedos? Lo cierto, es que mientras más lo hagamos más lo necesitamos.

Sin embargo, a pesar del placer instantáneo que sentimos al hacerlo, debes saber que esta práctica es malísima para nuestras articulaciones debido a que las desgasta más aceleradamente, al mismo tiempo que los tendones y ligamentos que la rodean, así lo advierten los fisioterapeutas expertos en el área.

Al provocar este sonido en nuestros dedos, la articulación se coloca en una posición que hace que el espacio entre los huesos aumente y también el volumen de la cápsula sinovial, esto crea una zona de baja presión y provoca que los gases salgan del líquido sinovial en forma de burbujas que exploten.

“Aunque a corto plazo podemos notar una cierta liberación, a largo plazo se nos genera un desgaste en la articulación y en el resto de estructuras que la rodean”, advierten los fisioterapeutas.

Buzón de Noticias