Pensando en el futuro y en las posibles consecuencias que tendrá el cambio climático para su país, Dinamarca ideó un plan para evita que el nivel del mar suba demasiado y se tome parte de su territorio.

El parlamento danés aprobó a construcción de una isla artificial a orillas de Copenhague donde vivirían unas 35.000 personas y se llamará Lynetteholm.

La construcción de este ambicioso proyecto incluirá carreteras y puentes, raíles y otras estructuras que mantendrán conectada a esta población con el centro de la capital.

Esta isla tendrá dimensiones de 2,6 kilómetros cuadrados, lo que vienen a ser unos 370 campos de fútbol, donde vivirán unas 35.000 personas en 20.000 viviendas que se planean construir. Además contará contará con una serie de presas diseñadas para combatir las inundaciones.

Sin embargo, el proyecto preocupa a varios ecologistas que prevén mayores desastres naturales con la creación de esta lista de los que se quieren evitar, como alterar las corrientes oceánicas y cambiar todo el ecosistema del mar en esa zona.

Personas como Frederik Roland Sandby, secretario general del movimiento ecologista en Dinamarca ya apunta a que el impacto medioambiental será desproporcionado y que se ha maquillado con los supuestos beneficios medioambientales que dará a la capital danesa.

Pero esto no es todo, ya que el proceso de construcción también podría salirle caro al ambiente, pues tal como informan las organizaciones ecologistas danesas, estiman que serán necesarios unos 350 viajes en camión para trasladar el material, con el riesgo de contaminación y la reducción del flujo de agua que deberá hacerse para terminar la obra.

Buzón de Noticias