La presión del mundo y la salud mental es un tema serio y así lo demostró Simone Biles este martes en los Juegos Olímpicos después de retirarse de la competición en la categoría por equipos para que sus dudas no afectaran el resultado de sus compañeras.

La atleta de 24 años quedó fuera de la final por equipos de gimnasia artística tras tener un fallo en un salto y luego rompió el silencio para explicar lo sucedido.

“Desde que entro a escena, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza. Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental y no comprometer mi salud y mi bienestar”, señaló ante la prensa en declaraciones que replicó la agencia AFP.

Su salida dejó paso para que el equipo de gimnastas rusas tomaran el primer lugar llevándose la medalla de oro y el equipo estadounidense ganara plata.

Buzón de Noticias