Científicos creen haber descubierto la razón por la que una antigua cueva romana utilizada como epicentro de sacrificios mataba a todo el que se acercara al lugar: dióxido de carbono.
Esta cueva, poseedora de un mortal lago frente a sus puertas era llamada la «puerta al infierno», pues no había quien resistiera a la muerte una vez cerca del sitio.

Los investigadores revelan que del lago sale una nube concentrada de dióxido de carbono capaz de matar a todo quién la respira, por esta razón, los romanos empleaban el lugar para hacer sacrificios a los dioses, trayendo animales que morían en el acto al respirar los vapores.

La cueva data de hace 2.200 años y fue redescubierta por arqueólogos de la Universidad de Salento en 2011.
Según explican los expertos, la nube que vapor que sube del lago proviene de la actividad sísmica bajo tierra. Una fisura que corre en las profundidades de la región emite grandes cantidades de dióxido de carbono volcánico capaz de matar a todo ser vivo que la respire.
Buzón de Noticias