Los humanos somos un manojo de emociones que cambian y evolucionan continuamente a medida que nos adaptamos al mundo. Esto no quiere decir que sea algo malo, de hecho, según los científicos, todas las emociones son necesarias.

En esta oportunidad hablaremos de dos que a menudo suelen confundirse: la melancolía y el duelo.

¿Qué es la melancolía?

Es un estado de tristeza profunda que provoca una sensación de abatimiento, añoranza y desánimo. Por esta razón, somos incapaces de ver el futuro con optimismo, ya perdida la esperanza y ensimismados en pensamientos pesimistas.

La melancolía puede originarse por motivos de insatisfacción personal y profesional, así como el deseo de obtener cosas que parecen inalcanzables.

¿Y el duelo?

El duelo también es tristeza, pero esta viene acompañada de insomnio y cansancio que puede venir tras la pérdida de una persona querida. Normalmente no es lineal, ni va en aumento, sino que aparece y desaparece de forma cíclica, pudiendo llevarse algunos años en este proceso.

El duelo suele dividirse en fases: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

Buzón de Noticias